El precio de la gasolina en Estados Unidos sigue bajo presión y una nueva propuesta volvió a encender el debate: eliminar el impuesto federal al combustible. De concretarse, el precio podría bajar cerca de 18 centavos por galón, aunque el impacto real dependería de otros factores del mercado.
La medida podría significar un alivio inmediato para millones de conductores, especialmente para quienes usan su auto todos los días para trabajar, hacer entregas o trasladarse entre varios empleos. En muchos casos, ese ahorro semanal o mensual sí podría sentirse en el presupuesto familiar.
Pero hay una advertencia importante: el precio final de la gasolina no depende solo del impuesto federal. También influyen el costo internacional del petróleo, la demanda, la logística y los impuestos estatales, por lo que el beneficio no sería uniforme en todo el país.
En un contexto de inflación y alto costo de vida, esta discusión vuelve a poner el foco en el bolsillo de las familias. La gran pregunta es si se trata de una solución real o solo de un respiro temporal.