Un descubrimiento científico ha revelado que dos momias de 5.300 y 45.000 años contienen la primera evidencia molecular de un virus mortal. Este hallazgo, realizado en dos humanos prehistóricos, plantea nuevas preguntas sobre la evolución de enfermedades como el virus del papiloma humano (VPH).
La investigación de restos humanos de gran antigüedad permitió identificar una cepa de VPH16. A través de avanzadas técnicas de análisis genético, los científicos lograron obtener la primera evidencia molecular del VPH en humanos, demostrando que este virus tiene orígenes mucho más antiguos de lo que se pensaba.
Un hallazgo impactante en momias prehistóricas y su relación con el VPH
El equipo de investigadores de la Universidad Federal de São Paulo analizó los restos de dos momias, Ötzi y Ust'-Ishim. A través de la secuenciación genética, detectaron la presencia de VPH16. Ambos individuos, uno de hace 5.300 años y otro de 45.000, contenían trazas de este patógeno mortal.
Marcelo Briones, coautor del artículo y profesor del Centro de Bioinformática Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Sao Paulo, Brasil, explicó : "Los resultados indican que el VPH16 ha estado asociado a los humanos anatómicamente modernos durante mucho tiempo, probablemente mucho antes de las grandes divisiones poblacionales fuera de África o antes de hace 50.000 o 60.000 años".
Y agregó: "Esto respalda la idea de que los papilomavirus humanos oncogénicos no son patógenos recientes, sino compañeros a largo plazo de sus huéspedes, que han evolucionado junto con los primates y los humanos a lo largo de extensas escalas de tiempo evolutiva".
La relevancia de este descubrimiento científico
La autenticidad del ADN viral fue confirmada por la presencia de alteraciones típicas en las secuencias de ADN antiguo. En el caso de Ötzi, los investigadores reconstruyeron casi el 94% del genoma viral. Esto fortaleció la hipótesis de que el VPH16 ha estado presente en la humanidad durante milenios.
Por otro lado, la muestra de Ust'-Ishim, aunque menos completa, también reveló fragmentos de VPH16, lo que confirma la presencia de este virus en la región de Siberia hace más de 40.000 años. La investigación subraya cómo el virus ha sido una constante a lo largo de la historia humana.
El hallazgo cuestiona las teorías previas sobre la transmisión del VPH16. Investigaciones anteriores sugerían que este virus pudo haber sido transmitido por los neandertales a los humanos modernos. Sin embargo, los nuevos datos sugieren que el VPH16 pudo haber estado presente en los humanos modernos mucho antes de que se dieran las grandes migraciones fuera de África.
Los retos de la investigación y futuras perspectivas
Este hallazgo abre un debate sobre la evolución del VPH y su impacto en la salud humana. Los científicos ahora se centran en estudiar si el virus estaba integrado en el genoma de los individuos o si simplemente existía como un patógeno independiente. A pesar de la importancia del descubrimiento, se requieren más estudios para aclarar estos aspectos y su relación con las migraciones humanas.
El copresidente interino del departamento de inmunobiología de la Universidad de Arizona, Koenraad Van Doorslart, declaró en un correo electrónico a Live Science que estaba “de acuerdo” en gran medida con las conclusiones de Briones.
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