Durante años, una gran ciudad enfrentó alertas sanitarias constantes por smog extremo, hasta quedar asociada con aire irrespirable en informes globales. Hoy, esa capital asiática exhibe una transformación radical que sorprende por sus cifras oficiales y por el impacto directo en la vida diaria urbana.

Los datos recientes confirman un cambio estructural sostenido, con más de 300 días al año bajo estándares aceptables de calidad ambiental. El caso de Pekín, capital de China, despierta interés internacional porque muestra políticas públicas firmes, continuidad administrativa y decisiones económicas que priorizan salud, movilidad y control industrial urbano sustentable.

¿Cómo hizo China para reducir el 98% de la contaminación de su capital en 12 años?

Entre 2013 y 2025, la concentración promedio de partículas PM2.5 descendió de forma constante en Pekín, según registros oficiales municipales. El indicador pasó de 89.5 a 27 microgramos por metro cúbico, un nivel inédito dentro de los parámetros nacionales vigentes.

Este descenso acumulado representa una reducción cercana al 98 por ciento en poco más de doce años. Desde las mediciones oficiales, la capital china quedó por debajo del umbral anual de 30 microgramos, referencia clave para su normativa ambiental actual.

En paralelo, los episodios graves de contaminación casi desaparecieron del calendario anual de la ciudad. Durante 2025, solo una jornada alcanzó niveles críticos, mientras años previos registraron decenas de días con afectaciones severas para economía, salud pública y actividades cotidianas.

Las restricciones al tráfico y control industrial contra la contaminación que implementó China

El gobierno chino implementó en 2013 un plan de acción que retiró vehículos antiguos, exigió estándares Euro 6 para autos nuevos y limitó la circulación con sistemas de matrículas pares e impares. Estas medidas atacaron directamente las fuentes principales de partículas contaminantes en el aire urbano de la capital.

Pekín enfrenta tormentas de arena regulares en marzo y abril por su proximidad al extenso desierto del Gobi
Pekín, la capital asiática que logró aire puro en más de 300 días.|Reuters

La red de transporte público se amplió notablemente con más líneas de metro, autobuses y alternativas de movilidad para reducir el uso del coche privado. Esta estrategia contribuyó de forma directa a disminuir las emisiones diarias, modificó los patrones de desplazamiento de millones de habitantes y transformó la dinámica urbana.

El papel del coche eléctrico en la caída de la contaminación en Pekin

China tiene cerca de 37 millones de vehículos eléctricos, híbridos enchufables y de tecnologías alternativas en circulación, lo que representa el 10% del parque móvil nacional. En Pekín, la proporción es mayor gracias a incentivos específicos que aceleraron la adopción de esta tecnología en la capital.

Las ventas de autos eléctricos pasaron del 5% del mercado en 2020 a más del 50% de las nuevas matriculaciones en 2025. Durante 2024, Pekín vendió más de 640,000 vehículos eléctricos nuevos, cifra que siguió en aumento gracias a la red de puntos de recarga y la electrificación de taxis y autobuses.