¿Alguna vez te has preguntado por qué muchas personas tapizan la cámara de su computadora con una pegatina, pero dejan expuesta la del teléfono? El móvil nos acompaña a todas partes: al baño, al dormitorio, a conversaciones privadas. Tiene dos cámaras y está conectado constantemente a internet . Ante esto, María Aperador, experta en ciberseguridad y creadora de contenidos en su canal de Youtube, compartió un mensaje para estar alerta.
Según datos de Kaspersky, solo en 2023 más de 31,000 usuarios en 175 países resultaron infectados por stalkerware, software diseñado para espiar sin consentimiento. Peor aún: una encuesta a 21,000 personas reveló que el 7% había tenido este tipo de programa instalado en su dispositivo sin saberlo, con acceso a su cámara.
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Los riesgos a los que se somete tu teléfono
La buena noticia es que los riesgos reales tienen solución. Los expertos en ciberseguridad explican que existen dos vías principales para que alguien acceda a tu cámara:
- Hackeo directo: Explotar una vulnerabilidad del sistema operativo. Es técnicamente posible, pero poco común porque requiere hallar fallos complejos.
- Permiso engañado: Descargar una app que parece legítima (un juego, una herramienta de inversión o incluso una falsa versión de Spotify o WhatsApp), otorgarle permisos y que abuse de ellos. Este método es el más frecuente. El troyano Necro, por ejemplo, se disfrazó de apps populares y logró más de 11 millones de descargas en Google Play.
En Android hay hasta 15 veces más apps maliciosas que en iOS, aunque ningún sistema es 100% invulnerable. Además, existen aplicaciones de monitoreo legal —como algunas herramientas de control parental— que, si se instalan sin consentimiento, permiten espiar cámaras, micrófonos y mensajes.
¿Cómo protegerte?
Los sistemas modernos ayudan: desde iOS 14 y Android 12 aparece un punto verde al usar la cámara y naranja para el micrófono. Pero investigadores han demostrado que malware sofisticado puede evadir estos indicadores. Por eso conviene observar señales indirectas:
- Batería que se agota más rápido sin cambio en tus hábitos (previo descartar deterioro natural del dispositivo).
- El teléfono se calienta sin estar en uso intensivo.
- Aumento inesperado en consumo de datos móviles.
- Revisar en Ajustes > Privacidad qué apps accedieron recientemente a la cámara: en iPhone mediante App Privacy Report y en Android con el Privacy Dashboard.
También es clave revisar periódicamente los permisos de cámara y desactivar el acceso para apps que no lo necesitan (juegos, bloc de notas). En Android, conviene desactivar la opción de "instalar apps desconocidas" y usar Play Protect para escanear el dispositivo. Por último, existen fundas con lengüetas deslizantes o pequeños adhesivos de dos pesos que bloquean físicamente la cámara frontal: los mueves al tomar una selfie y listo.
No se trata de vivir con miedo, sino de tomar medidas sencillas que blindan tu privacidad día a día.
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