En el corazón montañoso del Estado de México (Edomex) existe un Pueblo Mágico que parece detenido en el tiempo, donde la historia minera se mezcla con la calidez de su gente y los paisajes parecen salidos de una postal , según un análisis de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT.

Se trata de El Oro, un lugar que, aunque menos famoso que Valle de Bravo o Ixtapan de la Sal, guarda una riqueza natural, cultural y arquitectónica que lo ha convertido en uno de los destinos más entrañables del país.

adn Siempre Conmigo. Suscríbete a nuestro  canal de WhatsApp  y lleva la información en la palma de tu mano.

¿Qué hace único a El Oro, el Pueblo Mágico con alma minera?

El Oro lleva en su nombre su historia. Fundado en el siglo XVIII tras el hallazgo de importantes vetas , llegó a ser uno de los centros mineros más ricos del mundo.

Sus calles empedradas, su arquitectura de inspiración europea y sus museos aún conservan esa esencia de prosperidad, pero también de memoria colectiva.

Una caminata por el centro permite descubrir joyas como el Teatro Juárez, con su estilo art nouveau, o el Palacio Municipal, donde un mural relata la lucha de los trabajadores mineros.

Muy cerca se encuentra el tradicional Jardín Madero, rodeado de panaderías donde el café caliente y los bizcochos recién horneados invitan a quedarse un rato más.

¿Qué hacer en El Oro, el pueblo mágico del Estado de México?

Rodeado por bosques altos y frescos donde el pino y el cedro se entrelazan con la niebla, El Oro invita a conectar con la naturaleza desde que amanece.

Si se llega temprano, es posible presenciar uno de sus mayores espectáculos: El despertar de las mariposas monarca en el santuario de La Mesa, un momento tan silencioso como mágico.

Los paisajes también llevan a rincones tranquilos como la Presa Brockman y la Presa Victoria, donde el aire es limpio, el agua refleja el cielo y el tiempo parece detenerse.

Ya sea para pasear, tomar fotografías o simplemente respirar profundo, estos espacios son un bálsamo para quienes vienen huyendo del ruido y la prisa.

Y cuando el apetito llama, la gastronomía local reconforta el alma: Barbacoa cocida a fuego lento, carnitas jugosas, mole rojo o verde con carne de guajolote. Todo servido con hospitalidad genuina. A su vez, los lugareños recomiendan un trago de “la chiva”, un licor artesanal.

Una vez en el pueblo, el tiempo parece ir más despacio. Y es que más allá de su historia minera y su arquitectura europea, El Oro tiene algo que no se puede construir ni imitar: vida comunitaria. Sus fiestas lo confirman.

Durante el Carnaval, por ejemplo, todo el sitio se convierte en escenario. Hay comparsas, disfraces, carreras de caballos, música y ese ambiente que solo se siente cuando la gente celebra unida .

Lo mismo ocurre en diciembre, cuando el día de la Virgen de Guadalupe llena las calles de danzas tradicionales, cohetes, luces y promesas.

¿Cómo llegar a El Oro?

El Oro está más cerca de lo que parece. Desde la Ciudad de México (CDMX), el trayecto toma poco más de dos horas por carretera, y desde la capital, Toluca, alrededor de una hora y media.

Estos son los Pueblos Mágicos más visitados en San Luis Potosí

Es un viaje breve, pero suficiente para desconectarse del ritmo cotidiano. A medida que se avanza, el paisaje empieza a cambiar: Los árboles crecen más altos, el clima se vuelve más fresco y el silencio de la montaña comienza a envolverlo todo.

Suscríbete a nuestro canal de Telegram  y lleva la información en tus manos.