La emergencia que desencadenó la explosión e incendio en la Refinería Olmeca de Dos Bocas, Tabasco, dejó un grave impacto ambiental y económico, pues repercutió en actividades productivas, principalmente en la pesca y el turismo.

En la playa El Mirador, la cual se ubica muy cerca de la comunidad San Andrés y de la refinería, ya no hay visitantes después de que la capitanía de puerto aplicara medidas restrictivas en el Río Seco, uno de los más afectados por el derrame de hidrocarburos.

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Playas desiertas

La playa El Mirador, que estuvo repleta el fin de semana pasado, ahora luce completamente desierta, lo que sin duda ha afectado a los comerciantes, pues dependen directamente del turismo para llevar a sus hogares el sustento diario.

Los vendedores argumentan que los productos que ofrecen no los pescan en las aguas del Río Seco y son completamente sanos, ya que los traen de otros lugares. Asimismo, piden a las autoridades apoyo, ya que no pueden generar ingresos a partir del turismo debido a la contaminación en las aguas.

¿Qué pasó en la Refinería Dos Bocas?

El pasado 17 de marzo, al menos cinco personas murieron tras la explosión e incendio en la refinería Olmeca, uno de los ambiciosos proyectos del sexenio de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que tuvo un desembolso de por lo menos 21 mil millones de dólares.

Según Petróleos Mexicanos (Pemex), la explosión habría ocurrido por una acumulación de residuos de hidrocarburos, derivada de las lluvias e inundaciones en la región.

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