Noble de la élite mexica, Tecuelhuetzin fue convertida en pieza política tras la caída de Tenochtitlan al ser entregada en matrimonio a Pedro de Alvarado. Bautizada como doña Luisa, su historia revela cómo las mujeres indígenas fueron utilizadas para sellar alianzas y dar forma al nuevo orden colonial. Su figura encarna el choque de dos mundos y el origen de una Nueva España marcada por dominación, mestizaje y poder.