A pesar de la “guerra arancelaria” de 2025, México cerró el año con un balance positivo en comercio exterior, registrando un crecimiento del 6.8% en exportaciones (casi 10% sin petróleo). Para 2026, se espera que el crecimiento de la industria exportadora mexicana y su participación en las importaciones estadounidenses (alcanzando un histórico 17.7%) se mantengan, aunque en un entorno de incertidumbre. México ha logrado posicionarse favorablemente en el reacomodo del comercio global debido a su integración económica con Estados Unidos y Canadá.
La próxima revisión del T-MEC se presenta con números favorables pero un panorama político menos alentador, lo que sugiere una alta probabilidad de posponerla para evitar una ruptura. México enfrenta el reto de atender quejas de EE. UU. que van más allá de la racionalidad técnica, como las reglas de origen o cupos estacionales. Los sectores de manufactura no automotriz, especialmente maquinaria industrial, eléctrica y equipo de cómputo, tuvieron un desempeño extraordinario y se espera que continúen la tendencia. El sector automotriz, afectado por aranceles, mostró una caída del 4.1% en valor de exportaciones, aunque con signos de recuperación.
La diversificación es clave para México, dado que Estados Unidos se ha mostrado como un socio menos confiable. Resalta la modernización del tratado comercial con la Unión Europea y la ratificación del acceso del Reino Unido al CPTPP como pasos importantes para expandir mercados en manufactura, especialmente en Europa y Asia-Pacífico. Respecto a China, su participación en el mercado automotriz mexicano es relevante, pero la medida de elevar aranceles a bienes de países sin tratado comercial fue errónea, ya que México debió construir un caso legalmente robusto contra prácticas desleales en lugar de optar por el proteccionismo.